martes, 24 de enero de 2012

Regalo en la plaza

   Esa tarde calurosa se cumplían 10 años del momento que se habían declarado su amor, y casi 7 del momento del que se había separado para ya no volverse a encontrar
Ella estaba sentada en un banco de la plaza, el sol le golpeaba los ojos y la hacía poner incomoda, mientras intentaba cubrir el resplandor fue que lo vio moverse hacia donde se encontraba regalo en mano…
   Al principio tuvo serias dudas de cómo reaccionar, no pasaba desapercibido que se había dado cuenta del día, y la fecha que eran, lo recordó en un instante como si nunca lo hubiera olvidado, pero tras siete años sin hablarse, sin dirigirse la palabra, después de lo mal que ambos habían terminado aquella relación... le pareció completamente imposible que él aun la recordara, que recordara la fecha, aun menos que le llevara un regalo…
   Desvió la mirada para disimular el momentáneo entusiasmo que había sentido, en el fondo de su alma no dejaba de extrañarle un poco, el había sido su primer amor verdadero y estos rara ves se pueden olvidar o suplantar con el tiempo, él la había marcado muy dentro de su piel, en las raíces mismas de su corazón, enseñándole las propias delicias del amor en todas sus expresiones…
   A la ilusión que se reflejara en sus ojos durante escasos y febriles momentos la sustituyó una melancólica tristeza, él pasaría a su lado como lo había hecho los últimos 7 años, sin dirigirle la palabra, sin siquiera alzar la vista, sin demostrar ni siquiera que aun ella era visible para él, así que entornó sus ojos algo húmedos al piso esperando haber disimulado lo suficientemente aprisa para que él, aun sin verla, lo hubiera percibido, no quería darle la satisfacción de hacerle saber que en lo hondo de su ser yacía el arrepentimiento de haberlo dejado hacía tantos años, jamás, se había jurado, permitiría que él lo descubriera...  nunca…
   Cuando los pasos se aproximaban el nerviosismo comenzó a delatarla, trató de deslumbrar con el rabillo del ojo si habría alguien sentada esperándolo en un asiento posterior al suyo, pero aquella tarde la plaza estaba casi desierta, seguramente estaría de camino a la casa de su novia y atajaría por allí, cruzándose lamentablemente a su lado, maldijo por lo bajo, cerró lo ojos y esperó que el se hubiera marchado, como si estuviera absolutamente concentrada en algo de suma importancia…
    Cuando calculó que el ya debería haber pasado y alejado se atrevió a abrir los ojos, lo primero que vio frente a si fueron un par de zapatillas, y unos pantalones vaqueros que cubrían completamente aquellas piernas, pero que importaba que la cubrieran, ella sabía exactamente a quien partencia, era imposible que el arrullo silencioso de aquel corazón sobre el que había depositado su cabeza años atrás fuese confundido, asi que algo trémula y tratando de aparentar absoluta indiferencia fue alzando la vista para verle a él detenido frente a ella, con la mirada tierna y cálida clavada con dureza en sus propios ojos, sus brazos extendidos ofrecían un paquete de manera silenciosa
   Trató de negarse en silencio fingiendo no verlo pero era demasiado obvio que lo veía, deseó negarse pero nada en su cuerpo pudo responder al dictado de su mente, porque su corazón contrariado estaba rememorando recuerdos hundidos en el pasado de aquellos abrazos que la habían reconfortado y aquellos besos que le habían hecho arder de pasión, él ni siquiera se movió…
   No quería hacerlo, trato de ser indiferente y fallo, así que sus manos temblorosas acabaron tomando el pequeño objeto, y sus ojos se clavaron en los labios de él esperanzados en hallar una sonrisa, algún gesto de satisfacción, pero su rostro era impasible, inconmovible, y ni bien el envuelto paquete cambió de manos el se giró sin siquiera derramar una lagrima, sin entregarle el aliento de un suspiro, ni la más leve mueca que pudiera confundirse con una sonrisa, simplemente se giró y se marchó…
   Cuando abrió el paquete se sorprendió, dentro solo había una vieja hoja escrita, y era una carta de su propio puño y letra, dejando paso a las lágrimas rememoró aquellas líneas escritas hacia tanto tiempo donde le profesaba un amor eterno, un amor indomable, donde juraba ser diferente al resto… y rezaba la última línea:

   “...Pasaran 10 años, y leeremos junto esta carta, y sabré que aún me amas, y sabrás que aun te amo, llegaremos a viejos juntos siendo felices porque nada podrá separarnos…”

   Los diez años pasaron, la carta por ambos fue leída, el supo que ella aun lo amaba, ella supo que el aún sentía aquello tan intimo por ella, pero llegarían a viejos por senderos diferentes, porque siguiendo tontos consejos, hacia siete años había decidido dejarlo… y él se había cansado de luchar…


Kevin Heves Maranetto Vranich

24/01/2012


lunes, 23 de enero de 2012

Siguiendo al corazón


Ella era poco mas que una niña el día que se enamoró de él, y él ya era un hombre de mundo, cauto, precavido, silencioso pero que sabía tener un carisma encantador cuando se lo proponía, y ella se enamoró ciegamente sin saber que era el amor, aún así se enamoró…
No tardó mucho el joven al comprender lo que la niña estaba sintiendo, y no quería lastimar sus inmaduros sentimientos, no podía apartarla de si bruscamente y le había tomado el mismo afecto que un padre profiere a sus hijos, y fue de esta manera que intento mantenerla cerca y a la ves salvaguardar la distancia.
Como sabría él que aquella tarde que la levanto en brazos jugándole una broma ella se sintió alzada al cielo, y que las miradas que intercambiaban por accidente para ella eran un presagio de un amor mutuo, mal quiso el destino que fuera el chico de labia habilidosa y su hablar la cautivaba, cada ves que la prosas de sus palabras brotaban de aquellos labios finos ella se sentía identificada.
Sin quererlo poco a poco dejó de ser un amigo y ella idealizándolo lo transformó en su príncipe azul, el se sentía casi como un padre para ella, era una hija que no tenía y le profirió afectos y atenciones, cuidados y consejos…
Como un padre le explico como distinguir buenos hombres de aquellos que no lo son, le enseño los beneficios de una instrucción completa, los perjuicios de una sociedad entregada a los vicios… le enseño lo bueno y lo malo así como sus padres habían hecho con él lo hizo él con ella…
La reprendió severamente cuando la supo escapada de sus estudios, se disgusto el día que comprobó había realizado alguna travesura, se molesto cuando ella falto a su palabra, el día que la vio con aquel cigarro en los labios dejó de dirigirle la palabra todo una semana y ella jamás volvió a tocar otro… así se lo prometió…
Fue difícil ir comprendiendo la vida de aquella niña desdichada, más al amparo de sus abuelos que de sus familiares más cercanos, que dolorosos momentos le trajeron enterarse que el padre descansaba sus huesos en prisión por ser ágil con las manos en lo ajeno, la madre había buscado subsistir con honradez pero la pobreza los había azotado duramente, su hermana, apenas dos años mayor había comenzado a obtener dinero a través de su cuerpo, su hermano menor ya había sido sorprendido varias veces siguiendo los pasos del padre…
Como explicarle a ella porque lloró con tanta amargura aquel día a fines de un enero caluroso cuado al abrazaba con fuerza, como explicarle que el dolor que su alma hacia arder no la hacia a ella culpable, mas la niña que iba creciendo dejaba también crecer su amor, y se aferraba a aquel abrazo como un destino que se acerca, que se aproxima, como un fin que se alcanza lentamente….
Y fue a esos brazos a los que ella acudió llorando una noche fría de invierno, el sorprendido la tranquilizo con el arrullo calmo de su voz, preocupado ante el temblor espasmódico que envolvía su pequeño cuerpo, que duras, que tristes, que amargas aquellas palabras de la niña cuando le relataron que acababa d ser abusada por uno de los clientes de su hermana…
Como decir, como explicar la furia mal contenida de ese muchacho al tenerla frágil y herida entre sus brazos, como explicarle que el no podía volver el tiempo atrás ni remediar lo ocurrido, como podría el mismo olvidar el sonido de su vos al contarle el atroz momento que había pasado escasos instantes atrás…
Cuando ella, asustada, dolida, lo besó, el no reaccionó, no pensó apartarla de si lastimada como acababa d describirle que se hallaba, la dejo hacer en silencio, cauteloso, la llevo a su casa, hablo con su madre que poco o nada le creyó, y su frustración creció, y en su mente anido la única duda posible ¿como apartarla de todo aquello?
Antes de morir aquel mismo mes regreso ella a su casa una tarde igualmente fría, temblorosa, había huido de los mismos chicos que intentaron acosarla de camino a su casa, no sabia donde correr y sus pasos la habían llevado al hogar de su protector, y una ves mas mojo ella sus labios en los de él, y la dejó hacer…
En algún momento de los meses venideros la niña comenzó a hacerse mujer, y ese amor de padre se hizo amor de amantes, ese amor de niña maduro, se fortaleció, se hizo un amor fuerte, intenso y adolescente, y el se aferró a ese amor alejándola de todo el mal que la rodeaba, la aparto tanto como sus fuerzas lo hicieron posible, hasta que un día… falló…
Llegó una amiga nueva a su vida, a él no le había caído bien desde el primer momento, algo en ella alertaba sus sentidos, sin embargo, la chica, ya su novia, formo una rápida amistad, y cuanto mas se acercaba a esa chica mas la sentía alejarse de él…
El amor que sentía dejo de llenar su cuerpecito frágil, comenzó a buscar otras emociones y a probar otros labios así como su compañera hacia, comenzó a idealizarla a ella y el quedo atrás, un día llegó a decirle adiós, y no volvió a verla… no a verla como la había visto…
Solo unas semanas después la cruzo en la plaza, el cigarro entre sus dedos despedía un humo blanco que se desvanecía en el aire, cuando unos meses después la vio bailar con otro en una fiesta noto que el color de sus mejillas delataba el exceso de alcohol en su inocencia, unas botellas descorchadas donde ella se había sentado confirmaban lo que ocurría… y la vio una ves mas, medio escondida a la salida de un boliche, comprando algo que prefirió no saber que sería… luego decidió ya no saber de ella…
Un día, vienes a la madrugada, una mujer llamo a su casa, era la madre de la niña, algo desesperada, su hija llevaba ya dos días sin aparecer y quería saber si la había visto, negó con la cabeza teléfono en mano antes de hacerlo con su voz, colgó, y comenzó a preocuparse, esa sensación de apremio había comenzado dos días atrás sin saber a que podría deberse, ahora lo sabía…
Ese día no fue a trabajar, ni el siguiente… ni ningún otro…

o-o-o-o-o-o-o-o-o

La chica despertó en la camilla de un hospital, estaba confundida y no muy segura de que había pasado, sobre su regazo descansaba la cabellera de su madre, que llorando, exhausta, se había dormido rezando por su mejoría…
Trató de recordar… se había juntado con unos amigos a mitad de semana, habían bebido un poco y quizás algunas cosas más… luego de aquello todo se volvía una nebulosa… recordaba un lugar con arena, recordaba árboles… recordaba un hombre sobre ella y escuchaba su propia voz gritando de dolor…
La enfermera al entrar despertó  la mujer que dormirá, que lloro de infinita alegría al ver su hija sana y despierta, cubrió de besos su rostro y de palabras tiernas… pero no tuvo respuestas cuando preguntó que pasó…
La mujer que vestía de blanco miró con cautela lo sucedido y ambas la miraron a ella, la jovencita anhelante de respuestas, la mujer, incapaz de contárselo… Así que algo titubeante se lo explico…
Tras el llamado aquel chico ignorado años atrás había seguido el instinto de su corazón y la había salido a  buscar, fuera quizás el destino, quizás un don divino el que lo guió hasta aquella playa apartada de la humanidad, con que describir el coraje que sintió en su sangre al verla abusada, eran los mismos que años atrás la habían ultrajado, de la que él sigilosamente la había apartado, como contener la furia que le enloqueció al ver esos chicos rodeándola y buscando el placer en la inocencia de su ser medio drogado
Cuando llegó sangrando con ella en brazos al hospital los enfermaron habían corrido a socorrerlos, ella no estaba tan mal, el reposo seria suficiente para que su cuerpo sanara, su sangre se limpiaría de las toxinas algo mas lentamente, estaba a salvo…
Él era una historia diferente, la furia lo había segado al rescatarla, al primero de los hombres le tomo desprevenido y le quito del camino sin inconvenientes, el segundo había empuñado rápidamente un arma blanca y se la había hundido bajo el vientre, pero no pudo con ello detener la salvaje envestida del muchacho, el tercero, asustado, empuño el revolver y disparó, para cuando jalo el gatillo por segunda ves el ya estaba sobre él doblegándolo, sabia que le había dado pero no sentía dolor…
Cuando los tres habían quedado tendidos, inconscientes, quizás muertos, la liberó, la tomo en sus brazos, y casi arrastrándose llego al hospital… esa misma noche dejó de sufrir…

o-o-o-o-o-o-o-o-o

Depositó una bella flor sobre el lecho terroso, acaricio con su dedo índice las letras que formaban de un brillante dorado el nombre del ser que ella había amado y que como ningún otro jamás la abría amado a ella, sus lagrimas regaron tristeza por sus mejillas y se disculpó alzando su voz al cielo
A su lado la llamó un niño vestido de blanco

-Él ya te perdonó, no te culpa por haberlo dejado, ni por haberte marchado, te perdona por romperle el corazón, por haberte apartado del buen camino que te enseño, no te culpa porque le dejaste solo llorando tu amor, el te perdona, te perdonó de todo corazón, si no nuestro padre no habría podido guiarlo hasta ti, no podría haberle enseñado el camino para llegara  tiempo y salvarte… Dios confía que aprendiste tu lección…

El niño salió corriendo y… despareció…

Kevin Heves Maranetto Vranich

23/01/2012


domingo, 22 de enero de 2012

El viaje


Suspiró profundamente mientras terminaba de empacar su bolso de viaje, revisó una y otra vez que las prendas estuvieran todas, peines, cepillos, el infaltable cuaderno para sus apuntes, cámara fotográfica, baterías y demás artículos se hallaban en su sitio… a un lado en la cama algunos elementos habían sido quitados para ser dejados, otros aguardaban para ser introducidos, y un poco mas allá, casi sobre la almohada, una foto…
Cada cosa que el muchacho metía en el bolso le hacía alzar la vista a la fotografía, procedimiento repetido cada vez que un objeto era sacado de este. Y entre objeto y objeto, suspiro y suspiro sus ojos morían en la fotografía y la tristeza comenzó poco a poco perlar sus ojos de una intensa tristeza que le nacía en el alma
No muchos conocían bien su historia, él mismo no estaba seguro de como aquello había comenzado, ni mucho menos como había terminado, pero como una triste historia de amor, había tenido su inicio, su trama y su inevitable final… aunque no hubiera sido un final feliz… había sido un final inconcluso para él, un final sin fin…
Finalmente las lágrimas brotaron y no pudo contenerse, se dirigió a la fotografía y con una muy profunda mirada la guardó en un cajón, había pasado tanto tiempo ya y aun no podía mirar demasiado sus fotos sin romperse a llorar… y se sentía tan poca cosa cuando esto ocurría, como una miserable muchacha podía haberlo doblegado tan miserablemente convirtiéndolo en poco mas que un despojo de hombre… si sus amigos lo hubieran visto llorar así por una muchacha hubiera sido por siempre el hazmerreír
Se secó los ojos  y terminó de empacarlo todo, sabía que algo se olvidaría pero no había remedio, subió todas las cosas en el auto, cerró las puertas de su casa con infinita tristeza, puso la llave en el contacto del auto y partió
Manejó muchas horas el primer día, veía pasar a su lado árboles y arbustos a gran velocidad, las extensiones se escurrían a su lado cambiando levemente los paisajes, sus ojos abstraídos contemplaban pasar las líneas blancas del centro de la ruta, una tras otra como un interminable reloj que anuncia una cuenta regresiva hacia un final inevitablemente inesperado, mientras su mente seguía clavada en el recuerdo de aquella chica…
Unos años atrás este viaje había sido meticulosamente planeado, a donde se iría, por donde se pasaría, cuánto se tardaría, los gastos que se generarían y los recuerdos que se traerían de cada sitio, a quien distribuirían los objetos de cada lugar… todo había sido meticulosamente preparado años atrás, ahora faltaba ella en el asiento de al lado, y su bolso en el baúl, faltaba su charla, su calor humano, la esencia de su ser, y ese humilde detalle parecía hacer que aquel viaje fuera otro completamente distinto…
No pudo dejar de pensar en ella todas las horas que estuvo tras el volante, imaginó las charlas que hubieran tenido en esas horas, las paradas para estirar las piernas, las fotos que se tomarían en el camino y cuando esa noche paró a descansar extrañó absolutamente la tibieza ausente de su cuerpo… y durmió solo…
Esa noche la pasó inquieto, soñó con ella, soñó que había venido con él, soñó que dormía a su lado, y soñó que estaba con otro, soñó… soñó demasiadas cosas y lloró con humildad extrañándola…
El viaje continuó un segundo día, los kilómetros iban dejando atrás el paisaje que había visto de niño, incluso la ruta que había frecuentado varias veces terminó por quedarse atrás, y el continuó… iba, si podía, hasta el mismo fin del mundo…
Se detenía a comer de vez en cuando, a veces en algún pueblo, a veces en medio de la ruta, bajo un árbol, y mirando el cielo que parecía ser siempre el mismo, no dejaba de pensar en ella, pero sus ojos comenzaron a  posarse en el paisaje cambiante, arbustos y otras plantas que no había visto anteriormente, el camino sinuoso que se le antojaba interesante, el relieve irregular de la tierra que cortaba el cielo de maneras atrayentes…
El tercer día aun pensaba en ella varias horas al día cuando llegó a su primer destino, no pudo evitarlo, allí, como el resto del viaje, tenia un itinerario preparado… un itinerario para dos que debió realizar solo…
Cuando siguió camino días después la extrañaba profundamente, pero la ruta comenzó a alejarla de sus pensamientos, a dejarla atrás… y solo regresaba con las paradas, donde solitariamente debía comer o descansar… los día pasaron calmadamente y llegó a casi no recordarla, a casi olvidarla…
A la primer semana siguió una segunda, y a la segunda una tercera… halló diferentes compañías en los sitios que llegaba, personas que como el habían emprendido solitarios caminos tratando de olvidar, o quizás tratando de descubrir el mundo, era igual, llegó un día en que ella no llegó a sus recuerdos, un día en el que ella no lo hizo llorar, un día en que olvidó recordarla y sucedió, ese día fue feliz desde que despertó hasta que se fue a dormir… y lo repitió el día siguiente, y el siguiente a este…
Olvidó que a su lado el fantasma de su ausencia lo acompañaba, el especioso lugar que en el baúl marcaba la falta de mas equipaje, olvidó a donde iba, de donde venía… y de que huía… solo estaba la ruta frente a si, el volante en sus manos y la luz de un cielo azul que nunca cambiaba… porque puedes olvidar que las cosas están allí pero nunca dejaran de estar… o de no estar…
Algo le advirtió el paso del tiempo en algún momento y lo ignoró, se sentía a gusto devorando incontable kilómetros, sus ojos se habían posado en estepas áridas y arenosas con un calor agobiante, y en bloques de hielo eterno de la altas y gélidas cumbres, se descansaron sobre mares y océanos de un intenso y armonioso azul, y sobre verdes praderas que se extendían hasta los horizontes… ahora frente a si comenzó a divisar cosas lejanamente familiares, como si las reconociera de una vida pasada…
Quizás fuera aquel cartel con un dibujo mal hecho sobre él. Aquel otro árbol torcido levemente sobre la ruta, ese tramo de calle mal asfaltado o el paisaje en general que le resultaba increíblemente familiar…
Fue al doblar aquella curva que sus ojos se detuvieron en la ciudad que se abría frente a él, conocía aquellas casas, el auto se dirigió solo como si también conociera el camino, y se detuvo frente a una entrada…
Sus ojos estaban completamente turbios cuando abrió el baúl y extrajo los bolsos, su mano temblaba al abrir la puerta, todo estaba en su sitio en aquella casa, nada había cambiado, los floreros en sus repisas, las cortinas a medio correr, quizás una planta al fondo un poco seca por su ausencia, sus pasos lo llevaron a su cuarto donde vio el ordenador que yacía como lo había dejado, apagado, muerto en un rincón, sonrió al ver y reconocer sobre la cama algunas cosas que había echado de menos en su largo viaje, el calendario electrónico marcaba el paso de casi un mes desde su partida, la mesa de luz dejaba entrever por su abertura dos ojos claros que lo miraban fijamente, muertos…
Cuando se acercó lo cerró con brusquedad, se sentó en la cama, llevo su cabeza a las manos y… lloró…
Lo había olvidado todo, había olvidado lo apremiante de aquel cuarto, la tristeza impregnada en esas paredes, el perfume tenue de su aroma entre aquellas sabanas, y su maldita fotografía escondida en la mesa de luz…
Sin dejar de llorar, ni esforzarse por contener sus lágrimas guardó la ropa en sus respetivos cajones y en sus estantes… revisó las fotografías que había tomado en su travesía y descubrió que estaban completamente veladas… puesto que en todas se hallaba solo, aquella foto frente a aquel árbol milenario, la otra frente a aquella reconocida montaña, frente a aquel lago… en todas aparecía solo… ¿por qué?
Por qué no estaba ella allí mismo desempacando sus cosas, por qué no estaban discutiendo las cosas mas interesantes del viaje, apresurándose a ordenar todo para regresar juntos a su rutina de amarse día a día desde el salir del sol hasta la puesta del mismo, por qué no se apresuraba uno a preparar la comida de ambos mientras el otro realizaba los quehacer de limpieza propios de un mes de ausencia de esta…
Por qué la casa lo recibía con aquella fría vacuidad donde solo habitaban fantasmas amargos de lo que había sido, de lo que ya no era… y fue que comprendió que esto era una verdad muerta muchos años atrás, aunque para él pertenecía a algo no mas lejano que un ayer…
Deprimido salió afuera a tomar aire y miró la ciudad a su alrededor, todo estaba impregnado en su ausencia, y al marchar lejos, lejos de todas esas cosas que le recordaban  ella había vuelto a ser libre así fuera por un corto tiempo… y había sido tan hermoso ser libre…
Ahora debía regresar a ese infierno que lo rodeaba, regresar al trabajo, regresar a la rutina, a los amigos que aun se burlaban por su dolor, a las calles que le recordaban a ella, los sitios donde accidentalmente podía cruzarla y reabrir sus heridas que no lograba cerrar…
Esa noche al irse a dormir lloró mucho recordándola, durmió mirando su foto y pensando que sucedería si todo fuera diferente… si el volviera a ser libre… y acabó orando silenciosamente que al despertar fuera nuevamente feliz… que ella estuviera allí… y fue escuchado… a medias… porque al despertar… ella ya no estaba…
Buscó su foto en la cama, entre las sabanas, en los cajones… y no la halló, no halló rastro de sus cartas, ni de la esencia de su perfume, no encontró sus regalos ni las prendas que había olvidado… descubrió que no quedaba nada mas que vagos recuerdos en su interior, recuerdos que pudieran no ser mas que un sueño del que no mucho recordaba y que se desvanecía con las horas…
Cuando salió a recorrer la ciudad le pareció verla por la calle ¿era ella? No estaba seguro, no había podido reconocerla, era sin dudas exactamente como la recordaba, quizás más bella, pero ¿era ella? No podía serlo, el la hubiera reconocido, la chica que la acompañaba era amiga suya, eso era indudable, pero ¿era ella?
La vio de nuevo una semana después, sintió una ligera tibieza en sus labios, y una suavidad familiar recorriendo su piel como si fuera abrazado… es como si ella fuera un fantasma que se desvanecía, finalmente… y mirando el cielo comprendió que ella siempre había estado con él, que no se puede huir de un recuerdo… pero estos no tienen porque atarte al pasado… o a la vida… así que emprendió un nuevo viaje donde ella no lo acompañaría… ni ella ni sus tristes recuerdos…

Y esta vez… decidió no regresar…

Kevin Heves Maranetto Vranich

22/01/2012

miércoles, 4 de enero de 2012

El sol y el mar




Él estaba sentado en la arena mirando las olas agitarse, el sol perezoso dirigirse al horizonte, las aves pasar, el viento silbar, las nubes crear escasas sombras sobre el agua interminable ante sus ojos… su mente estaba muy lejos, quien sabe donde, en otro tiempo, cuando aquella vista era apreciada por otro par de ojos a su lado, y se sumía así aquel muchacho en sus ondas y profundas reflexiones dejando el tiempo pasar perezoso y sin ninguna prisa… ni siquiera se percató que ella lo observaba…


Y llevaba mucho tiempo haciéndolo, aquella tarde lo había visto sentarse junto al romper de las olas cuando el sol estaba muy alto para que fuera conveniente ponerse bajo sus rayos, y vio su propia sombra irse moviendo en la dirección contraria al astro del cielo, y ahora con la tarde muriente en el borde mismo del firmamento continuaba abstraída en sus contemplaciones…


Ella lo quería, hacia días que lo quería, meses y quizás años, habíase perdido la cuenta de cuantos suspiros había derramado al nombrarlo, al conciliar pensando en sus ojos los sueños, sin embargo él nunca había demostrado hacia ella ningún cariño…


Hacía ya mucho que sus amigas se habían dado cuenta, y quien sabe en qué momento alguien se lo dijo a él, pero su respuesta fue efusiva, no dijo que ella no le importara, no dijo que le desagradara, incluso le habían dicho que le parecía bonita… pero nunca se había acercado a hablar de ello, la había continuado saludando de la misma manera al cruzarse, casi ni le permitía ver sus ojos, aunque atisbaba una sonrisa en sus labios cada vez que el destino, poco casual, cruzaba sus caminos, pero él nunca había llegado a ella decidido a hablar de lo que sentía y resolver sus complejas emociones, y para la muchacha la única explicación de ello era que el chico no estaba interesada en ella, sin embargo no lograba apartarlo de su mente, no sin oír que no le interesaba de su propia boca…


Era un chico extraño, ella lo sabía, pero eso era lo que lo hacía diferente y lo que daba esa magia a su ser que ella tanto había querido poseer, se sabía muy poco de él, era mucho lo que se rumoreaba pero poco lo que podía decirse a ciencia cierta, nadie ignoraba su corazón roto en un amor algo atrás en el tiempo, que lo había marcado, y de la noche a la mañana, al perderla, el mismo se había perdido…


No se le conocían más mujeres que aquella, aunque nunca faltaba la que decía haberlo poseído en alguna noche de frenesí, sin embargo nada de eso parecía cierto, solo parecían rumor de haber poseído aquel extraño personaje de la ciudad, que se había creado sobre sus propios hombros una leyenda difícil de sostener, pero el parecía soportar el peso de aquellos rumores mirando el romper de las olas…


Cuando se dio cuenta de lo que hacía era ya muy tarde, estaba parada junto a él y se sentía completamente cohibida, él la había visto llegar, pero no había dicho nada, ella se sentó a su lado y casi pensó haber visto un cambio en su expresión, como si ya no mirara el horizonte, como si ahora mirara un poco más allá…


Aguardó en silencio unos minutos dándole la oportunidad de hablar a  él, era impropio que una chica comenzara a hablar de estas cosas y sus insinuaciones habían sido demasiado claras para todo el mundo no podía no haberlas notado, sin embargo continuo en silencio, respirando pausadamente, y ella no pudo evitar pensar cuanto le atraía de él que fuera así, otros ya hubieran entendido sus insinuaciones y se hubieran aprovechado de sus deseos, y en no mucho tiempo aburridos y apaciguados los mismos la habrían dejado como le había sucedido a todas sus amigas más de una vez, el era el único que parecía nos era si ¿sería quizás realmente diferente a los demás?


-¿Por qué no me hablas? – preguntó al fin


-Tampoco tu me habías hablad – respondió


-Sabes a lo que me refiero


-dímelo, dime a que te refieres-respondió lentamente y la miró a los ojos ella no pudo sostener esa poderosa mirada y bajó la vista


-mis amigas te han dicho que me gustas, tu le has dicho que te parezco bonita, pero si eso es verdad ¿Por qué nunca te has acercado a mi?


-por la misma razón que tú no te acercaste a mi pese a que te gustaba – y regresó la mirada al horizonte


-Pero se supone que el hombre debe…


-Se suponen muchas cosas –la interrumpió – el hombre es quien debe invitar a bailar a la mujer ¿Por qué? Si la mujer quiere bailar con un hombre que ella lo invite. Se supone un hombre es quien debe expresar lo que siente a una mujer ¿por qué? Si la mujer siente algo debe expresarlo, no debe aguardar… Se supone que uno hace una promesa y debe cumplirla –su voz se entristeció mucho al decirlo – se supone que si uno jura algo debe cumplirlo… yo he visto promesas rotas y juramentos quebrados, porque debería abstenerme a lo que se supone que esperan de mi… ¿también debo engañar a una compañera, el día que la tenga, solo porque es lo común en los hombres? ¿también debe importarme más el futbol que mi futura pareja? ¿es necesaria que me fije en las curva de su cuerpo como hacen todos? ¿Acasos e supone que debo ser igual a los demás?


-Yo no dije eso


-Pero esperas que haga lo que los demás hombres hacen


Quedaron sumidos en un silencio profundo, el sol comenzó a introducirse en el agua con sus hermoso destellos naranjas bañándolo todo, era algo hermoso de contemplar y las expresiones de él cambiaron, una dicha muy grande se mesclo con una tristeza infinitamente profunda… ella sintió que había sucedido algo muy especial en aquel lugar y quiso saber que era…


-¿Por qué vienes aquí y miras el atardecer casi todos los días?


El se tomo su tiempo en responder, se notaba que no podía hablar en aquel preciso instante, cuando lo hizo su vos sonaba herrumbrosa, como si llevara mucho tiempo sin decir  aquello


-a veces - murmuro – tengo la esperanza que el sol toque el agua, la evapore y este río se seque por completo… ¿suena muy tonto verdad?


Ella negó con la cabeza aunque le parecía una tremenda idiotez, volvió a mirarlo como sus ojos estaban fijamente detenidos en el sol que estaba a punto de ocultarse definitivamente, realmente parecía esperanzado que el sol tocara el agua y la evaporara, ni siquiera podía darle sentido a tan extraño anhelo, además de ilógico era absurdo, que ganaría si aquello sucediera…


Sin embargo vio muchas otras cosas que parecía no haber visto nunca, el chico que ella tanto quería tenía una expresión mágica cuando aquella mirada estaba en sus ojos, y aunque solo lo veía de perfil lograba entrever el reflejo, y lo entendió de golpe, estaba enamorado de alguien más…


-ya lo entiendo-indico- es alguien más, nunca pensé que fuera otra chica, siempre estabas solo…


-estoy solo, y no tengo novia ni nada que se le parezca –corroboró el


-pero te gusta alguien que es lo mismo


-no, no lo es, ese alguien esta tan lejos de mi como el agua del sol


-Es tu ex - comprendió- aun no la olvidas, por eso nunca me buscaste, quieres volver con ella


Cuando él se giro una vez mas y clavó sus ojos marrones en los ojos claros de ella quedó sin aliento, nunca podría volver a sostener esa mirada de nuevo en la vida, pero ese atardecer pudo hacerlo, y quizás por ello, quizás solo por ello el le dijo lo que le dijo


-no has comprendido nada, no quiero volver con ella, de la misma manera que el sol no quiere esconderse tras el agua, pero no tiene remedio, no puede evitarlo ¿que podría yo preferir en ella sobre ti? eres bonita te consta por cuantos chicos te han propuesto sus sentimientos, tu pelo es largo y no paso desapercibido que ha crecido desde que alguien te ha contado que me agrada largo, tus ojos revelan un alma hermosa anidando en tu pecho, por lo que se de ti tu corazón es grande y generoso, hasta podría arriesgarme a decir que me quieres, dime porque si fuera justo contigo tendría que ponerte a su sombra, porque condenarte a ti que mereces ser libre como la brisa del viento a soportar un corazón lastimado como el mío


Ella separo sus labios para decir algo pero las palabras no pudieron salir de ellos, los ojos de él seguían clavados en los suyos, cuentas veces antes había soñado un momento similar y ahora allí, real, resultaba tan perfectamente mágico que parecía solo un sueño mas, sintió el deseo de besarlo pero no se atrevió, el podría decir que lo entendió, su mano se llevo a la mejilla suave de la mujer y la acaricio con una ternura infinita, la mano de ella se poso sobre la de él aprisionándola, con un leve gesto e inclinación e cabeza, si era un sueño deseaba que no acabara, el si pudo hablar, aunque su voz ahora estaba turbada, y en sus ojos comenzaron  brillar lagrimas difíciles de entender


-La razón por la que no te hablo es porque temo enamorarme de ti, amarte quizás, eres demasiado hermosa y sería demasiado fácil que mi corazón se sintiera a gusto contigo, que mis sentimientos volvieran a despertarse, que volviera a depender de otra persona mi felicidad. Compréndeme, cuando confié en una mujer esta me traiciono, cuando la busque me hizo falta, cuando la necesite no la halle, cuando confíe en sus palabras las incumplió… dime de donde podría sacar yo fuerzas para condenar a otra mujer a ese estigma, a convencerme que una mujer es capaz de amar de verdad cuando vi una no hacerlo, a ser sincera cuando vi a  una mentir, como podrá una mujer estar conmigo y prometerme quererme hasta el fin de los tiempos, y yo creerle, si quien antes que ella lo hizo solo rompió mi corazón si e llevo consigo mi felicidad para jamás volver… dime, ¿a que mujer podría y darle tanta responsabilidad?


Ella se acerco a él y lo beso, el apenas respondió la caricia de sus labios, pero había una tibieza mágica en el contacto que ambos disfrutaron, cuando se aparto ella descubrió que el había cerrado un instante los ojos, y tardo mucho en abrirlos, cuando lo hizo ella solo fue capaz de hacer una pregunta


-¿Y porque supones que yo seré como ella? - Él respondió con una sonrisa…





Los pescadores dicen que la enorme bajante de aquella noche se debió a que el sol decidió bañarse en el mar…




Kevin Heves Maranetto Vranich





04/01/2012

martes, 3 de enero de 2012

Writing my story


Cuando ella se marchó se lo llevó todo… su esperanza, sus sonrisas, sus ilusiones, sus sueños, sus deseos, su optimismo, su razón de ser y todo lo que le hacía estar vivo, así vagó un año entero llorando su llanto como un muerto viviente despertando compasión en sus allegados…
Que mujer podría tan poderosamente su alma y su corazón marcado, su casa comenzó a ser descuidada, las pinturas a caerse, una fina capa de polvo asentarse sobre las superficies, las telarañas crecieron en los rincones… la comida comenzó a escasear, su cuerpo medio muerto requería menos alimentos, su mente ya no completa no razonaba el daño que se estaba haciendo…
Así sus comidas fueron modestas, no eran calculadas, dejaron de ser equilibradas, viviese mas del aliento, del aire y del agua que de lo que su cuerpo cada vez más debilitado consumía, los desayunos habían desparecido, los mediodías eran reiterativos y poco nutridos, las meriendas se habían ausentados y las cenas eran hábilmente salteadas, la piel comenzó a pegarse a sus huesos y sus ojos a hundirse en su c ara, amplios moretones lo rodeaban, como un profundo abismo que desencadenaba en su alma, roja de tanto pensar en ella y llorarla… sufrirla… había fallado al intentar odiarla…
Como un autómata se acostaba por las noches pero sus ojos pasaban horas antes de conciliar el sueño, con desgana y sin voluntad se ponía de pie por las mañanas, el día transcurría monótono, sin acciones, tanto podía sentarse frente a una ventana y mirar el cristal o el cielo, como leer un libro y adentrarse un poco en una vida, que ajena a la suya, le recordaba el sabor y el sentido de estar vida… pero era temporal y hoja a hoja acababan regresándole a la realidad… realidad que concluía yendo a trabajar sin ningún sentido, solo por el de cumplir sus obligaciones en una sociedad que desaprobaba y con la que no estaba de acuerdo, así acudía día a día con sus responsabilidades, pero no era el mismo, nadie podía obviarlo, aun cuando se marchaba, su caminar era cuidadosamente seguido, era un hombre que estaba muerto, un corazón que ya no le permitía estar vivo…
La misma preocupación que aprisionaba las entrañas de sus compañeros al verle tan desmejorado, tan cambiado, tan lejos del chico amistoso y risueño que habían conocido, es verdad que a veces una broma arrancara una risa queda de sus labios, o despertara el indicio de el brillo de su ansiedad en aquellos tristes ojos, pero ningún estimulo era permanente, y cada vez más escasos y menos eficaces… se preocupaban verle tan desmejorado no solo en su alma si no en su debilitado cuerpo…
Cuantas veces sus manos habían tendido una parte de su propia ración de comida para alentarlo a recuperarse con poco éxito, y en los ojos de quienes lo querían era duro verlo, pues era ver nada más que un hombre muerto.
Su familia no pasaba mejor esa situación, sus visitas se habían vuelto ajenas y esporádicas, perdidas en comentarios que evitaban tocar los temas que de “ella” trataban, pero inevitablemente las observaciones a su desmejorada condición siempre apuntaban a lo mismo y nos e resolvía nada con ello…
Cuantas veces su madre salió a despedirlo a la calle cuando se marchaba mirándolo alejarse, y en su fuero interno preguntarse si volvería a verlo, cada día de aquel intenso sufrir de su hijo la consumía ¿cómo había logrado criatura en este mundo meterse tan dentro de las entrañas de aquel hijo suyo?

Pero aquel día se vio por vez primera en el espejo, había pasado un año…

Le asustó lo que vio, había despertado de un trance agudo aquel primero de enero tras brindar con su reflejo se dio cuenta que él… él aun estaba vivo… y lo que no te mata te hace más fuerte…
Miro su hogar venido a menos, y paso parte de la noche ordenándolo todo, al otro día se levantó de un brinco respirando agitado, acabo los quehaceres que había dejado pendientes el día anterior, visito a su familia que no pudo evitar comprender que algo era diferente, pero en los breves minutos que compartieron nada pudieron comprender, incluso en su trabajo vieron una energía diferente, una concentración diferente, una voluntad renovada que les recordaba a alguien perdido doce meces atrás…
Comenzó a cuidar sus comidas, a ejercitar y recuperar su cuerpo, este respondió al estimulo con alegría, sus piernas se endurecieron, sus brazos se fortificaron, su abdomen adquirió forma, y el espejo empezó a sonreírle al pasar y el a detenerse para observarse, era otro…
Comenzó a salir de verdad, no ensimismado como había hecho un tiempo atrás, no sumido, no entregado, no enredado en recuerdos que no dejaban a su mente volar… y el estaba volando una vez más… comenzó a ver que las miradas se detenían en él, y el comenzó a detener su mirada en otras personas, con el tiempo las miradas se cruzaron adecuadamente y su corazón palpitó una vez más…
Y sonrió con una inmensa felicidad, su alma comenzó a agitarse, el cuerpo había revivido, había superado su prueba, su propio desafío, y ahora, el corazón volvía a latir, todo comenzaba a estar bien, mejor que nunca, como siempre debió haber estado, y la sonrisa volvió a los labios de aquel muchacho enamorado…
Los días se trascendieron unos a otros, aquel cruce de miradas desencadeno una charla, aquellas palabras murieron intensas en un baile agitado, donde ambos cuerpos fuertemente pegados se rosaban, se iban entregando al frenesí de los deseos que comenzaron a quemarles desde dentro… y una noche como cualquiera durmieron juntos… y tras esa noche las siguieron muchas otras…
Comenzó a vérseles caminar por la playa así apretara el frio y soplara el viento, cuando el calor comenzaba a despertarse con las estaciones disfrutaban del agua de la bahía, y luna tras luna la llama en su interior crecía…
Ella se mudo a su casa, y el dejo de sentirse solo, su espejo comenzó a mostrar dos sombras en vez de una, su cama entibio dos cuerpos y su mesa sostuvo el doble de comida… y así cada cuarto, cada habitación comenzó a tener su propia vida, comenzó a llamarse hogar aunque el mismo pareciera, al principio ignorarlo…
Su compañera parecía quererle de una manera que el no lograba entender del todo, y había muy poco tardado en notar sus extravagantes delicias, y la primer noche que regreso tarde y la hallo con una cena caliente en la mesa su corazón pareció crecer cinco talles dentro de su pecho y estuvo seguro que este podría haber estallado…
Ella estaba allí, entre aquellas paredes, y donde otros podrían haber concebido una prisión ella descubrió el Edén… siempre presta a recibirle cuando volvía cansado con una palabra tierna, con una caricia, con un beso, con su sola presencia… y el anhelaba aquellos regresos, y comenzó a duplica sus esfuerzos al trabajar, al salir con ella, a vivir…
Consiguió su asenso y festejaron juntos, comenzaron a salir, a viajar, al nacer el calor del verano y el frío del invierno, nunca era seguro a donde habrían de marchar, pero cuando el calor o el frío llegaban el auto nuevo comprado aquella estación de llenaba de bolsos, buenas intenciones, muchas ilusiones, gran cantidad de esperanzas… se llenaba el tanque y se partía conociendo muy rara vez el destino que tendría su andar…
Y la mujer lo veía feliz y sabia que ella lo hacía feliz y eso la alegraba a ella, sabía que él salía poco si no era con ella, sabía que su vida carecía de sol sin su presencia, y comprendió lo valiosa que era para su vida y comprendió la responsabilidad que representaba ser tanto para u hombre y consciente de eso cuido de él.
Y la hizo su reina, se pegaba a ella atendiendo hasta el ´último capricho cuando la hallaba enferma, velaba su salud en la oscuridad de la noche o el brillo del día, y ya recuperaba no dejaba que respirara lejos de su aliento, y lo que otros llamarían opresión ellos comenzaron a llamarle dicha…
Y sus almas comenzaron a entenderse y llevarse tan bien que acabaron fundiéndose en una sola, y la ausencia del uno comenzó a representar verse incompletos a si mismos, y si las obligaciones de la sociedades no lo impusieran ocasional jamás se los hubiera vuelto a ver separados. Y de la fusión d dos e seres que lograron unirse nació nueva vida…
Las dos niñas que ella engendro fueron para el una revelación, jamás hubiera visto su mujer aquella mirada al sostener las niñas, y hubiese jurado que sería la misma mirada que tendría dios al mirarnos desde el cielo, pues ni una mota de impureza había en el amor de aquellos ojos que miraban el anhelo ferviente de su corazón… amo a sus hijas más que su propia vida y amo aun más a la mujer que le había dado vida a sus hijas y razón de su amor…
Y la tierra misma hubiera parecido cambiar aquella estación, aquella primavera, cuando en su seno revivían las cenizas de un amor muerto a hace milenios, un amor fuerte, intenso, puro, quizás el último que se viera en muchos milenios más… y la tierra sonrió para si… aún no todo estaba perdido…
Ambos estaban sentados en una plaza aprovechando un día especialmente cálido mientras la niñas correteaban bajo la aprensiva y devoradora mirada de sus padres, él las amaba demasiado como para permitírsele descuidarlas un segundo, y ella más que como madre las amaba, porque lo amaba a él, y ellos eran lo que la habían hecho dichosa desde aquella ves que le había conocido… incluso notó cuando el desviaba la mirada… lo sintió en el aire como una honda fría, como un temblor, como si el mundo pudiera terminar en un segundo, jamás había sentido eso junto a él que tanta seguridad le había dado… fue cuando siguió sus ojos, que ya no estaban en las niñas que pareció comprenderlo todo de golpe…
Una pareja discutía no demasiado lejos, un niño lloraba entre ellos, presumiblemente el hijo, aferrado a l piernas de su madre, la discusión creció hasta que no pudo contenerla, y el carácter agresivo que aquella mujer conocía muy bien en aquel hombre acabo resultando en la descarga de un zendo golpe que partió su labio tumbándola al piso, y muy lejos de generar remordimiento aquello parecía haber incitado un placer interno en aquel salvaje.
Casi deseo que los brazos de su pareja la envolvieran, odiaba aquellas escenas, él nunca la había golpeado en su vida ni a sus hijas, ese era él, pero ya no quedaban personas así, y llamo a  sus hijas cuando lo vio levantarse y dirigirse a la situación justo a tiempo para sostener el brazo poderoso del otro hombre cuando amenazaba descargarse sobre la mujer una vez más sin comprender que en su trayecto se hubiera atravesado el niño…
El golpeador intento saberse pero la mano que lo sujetaba era fuerte y firme, y no es que el no lo fuera, pero había demasiado seguridad en quien lo sujetaba, aún así alzo su mano libre e intento golpear al intruso, este volvió a  sujetarlo dándole un pequeño empujón para apartarlo de la chica y el niño. El hombre se abalanzo completamente cegado por la furia, pero erro sus golpes, sin embargo recibió dos sendos impactos que lo dejaron tumbados sobre el polvoriento piso, adolorido, incapaz de levantarse por varios minutos hasta que los calambres del estomago cesaran…

-Quizás ahora entiendes como se siente una mujer al enfrentarse a alguien más fuerte cuando la humillas y la tiras al piso, si veo que lo haces una vez más continuare golpeándote cuando estés en el piso como intentaste hacerlo tu

El hombre del piso lanzo un gemido, no pudo hacer mas, y el salvador tendió su mano ayudando a la joven cuyo hijo lloraba al ver allí a sus padres lastimados, estaba confundido y no sabía qué hacer, pero el salvador de su madre le inspiraba no solo respecto, si no afecto, su memoria infantil juraría recordarlo, como si su sangre le dijera que aquella persona era importante para el…
La mujer se levanto y dio las gracias, el tranquilizo al niño refregándole el cabello y mandándolo  jugar con sus propias hijas unos momentos, mientras sacaba de sus bolsillos un viejo pañuelo y lo usaba para secar y contener la sangre que aun brotaba de los labios de la muchacha, su mujer a la distancia no había perdido un solo detalle de la escena, jamás lo había visto golpear a nadie, pero no dudaba que aquel tipo tirado en el piso se desquitaría con la chica más tarde  ¿ habría hecho bien en intervenir?

-¿Estás bien? - Preguntó él
-Si, gracias – respondió ella, y lo miró a los ojos

Jamás en su vida ese hombre ni esa muchacha habían olvidado los ojos que tenían ahora frente a si, ojos que en el jolgorio de otras épocas perdías en tiempos remotos habían sido la prisión y libertad de sentimientos que, al menos uno de ellos, nunca había vuelto a sentir… él sonrió
Su sonrisa lo dijo todo, ella lo supo, el lo había comprendido, ella no lo había olvidado, no del todo, nunca había sido igual sin él, aquel chiquillo quizás demasiado maduro para ella en otros tiempos cuando aun quería disfrutar de la vida que tenía por delante y el… el parecía sin interés en disfrutarla… no lo había reconocido hasta verlo a los ojos, hacia años, muchos años que l no le llamaba, que la esquivaba en la calle cual si se hubiera hecho invisible, incluso en alguna oportunidad en que los aludo en no había respondido, ella sabía que después de aquella profunda reflexión, un primero de año, había muerto para él, hasta ese día…
Estaba increíblemente confundida, había acabado por entender que lo había lastimado, que lo había herido que nunca volvería a ser suyo, y él la había decidido castigar ignorándola, cuentas veces lo había llorado presa de su inmadurez, comprendiendo los errores tardíamente, cuantas veces había acallado el sentir de sus emociones en otros hombres con resultados poco deseados, como había sufrido con quien estaba cada ves que este le levantaba la mano, y eran muchas, por la menor estupidez, recordando que había dejado ir de su lado alguien capaz de haber dado su vida por ella cuando este había estado a punto de quitársela… y ahora él frente a ella le demostraba que aún la veía, aun vivía… y en sus ojos el brillo del amor que ella había despertado en el corazón del hombre nunca se había apagado… aun la amaba, o quizás ella había fantaseado demasiado con esto y sus propios ojos la engañaban…
Y el lo entendía todo, sin palabras, como siempre había sido entre ellos…

- Me ayudaste, gracias

Su expresión sincera trataba de hacerle ver que ya no podría finir que no existía, que ya no la quería cuando ella estaba segura que aun la amaba pero su respuesta lo dijo todo

- Si no lo hubiera hecho, hubiera golpeado al niño, y un niño no debe aprender que un hombre puede golpear a una mujer solo por ser más fuerte, siempre lastimar a alguien que es más débil está mal, y aun pero no arrepentirse, aún peor disfrutarlo

Y ella lo entendió, de la misma manera que ella lo había lastimado en otros tiempos cuando era muy débil para defenderse, demasiado inexperto pese a su madurez, aun cuando ella se había sentido niña a su lado, demasiado joven y el demasiado viejo nunca había comprendido que el era débil, que el dependía de ella, que él la necesitaba, que al irse lo había lastimado llevándose todo con ella, el sonrió y se alejo ella lo llamó para devolverle su pañuelo…

-Quédatelo, Nunca supe como devolvértelo, no volvía verte después de aquel día, y no volveré a verte después de hoy

Ni siquiera la miro al decirlo, nos e dio vuelta, no le importo verla llorar con aquel pañuelo que ella, años atrás le había confeccionado y regalado, ella no podía entender que el aún la amaba, pero en su corazón al irse dejo un vacío que ya había sido llenado con su mujer y sus dos hijas, personas que el amaban, y que le habían devuelto una vida

Se marcho de la plaza, con su mujer y sus hijas que lo amaban, y aunque la cruzo muchas veces… nunca volvió a verla…

Kevin Heves Maranetto Vranich

03/01/2012